Hola, soy Aroa

Soy ingeniera de telecomunicaciones, pero si tengo que elegir entre un cable y un ganchillo, lo tengo claro: dame un ovillo. Aunque mi profesión tiene mucho de técnico, siempre he sido muy de hacer cosas con las manos.

En casa, por ejemplo, cada Navidad elegimos una temática friki y hacemos nuestra propia decoración para el árbol: Harry Potter, Super Mario, Pesadilla antes de Navidad… Cualquier excusa es buena para ponerse a crear.

Pero mi historia con el crochet empezó hace tres años, con una propuesta de unos amigos que acababan de tener un bebé. Querían un móvil con amigurumis frikis y me preguntaron si sería capaz de hacerlo.

Yo no sabía qué era el crochet, y mucho menos un amigurumi. Pero, como sabían que me encantan las manualidades, confiaron en mí. Y yo dije que sí sin haber cogido un ganchillo en mi vida.

Y así nació El Pony Tejedor 

Aprendí por mi cuenta, probando, deshaciendo y volviendo a empezar, hasta conseguir tejer los muñecos para aquel móvil.

Eran mis primeros amigurumis y estaba orgullosísima de ellos. Ahora los miro y pienso que menos mal que he mejorado, pero les tengo muchísimo cariño: fueron el principio de todo.

Hoy diseño patrones de crochet y tejo amigurumis, combinando lo que más me gusta: crear con mis manos y dar forma a personajes de esos mundos frikis que siempre me han acompañado.

¿Y por qué El Pony Tejedor? 

El nombre es un pequeño guiño a El Señor de los Anillos, que me encanta. Está inspirado en la posada de El Pony Pisador, en Bree. Solo había que cambiar una palabra para llevarla a mi terreno.

Así nació El Pony Tejedor: con un encargo entre amigos, muchas ganas de aprender y un nombre con un poquito de Tierra Media.